
Está fuera de los circuitos más turísticos, y atestados, de la ciudad de Málaga, aunque se sitúa a muy pocos metros del Museo Thyssen o del Museo Picasso, en un callejón repleto de sombra refrescante y sin aglomeraciones molestas. Se llama la Casa del Perro y es un paraíso tan natural como gourmet en pleno corazón urbano.
Está impulsado por enamorados de la Tierra: Ana en la sala y Federico en la cocina, que trabajan con producto de cercanía, frutos y vegetales procedentes del Valle del Guadalhorce, y con vinos naturales, que cumplen todos los requisitos de respeto al entorno y… al aparato digestivo de la clientela.
La Casa del Perro es un oasis de autenticidad, de honestidad, en un entorno destruido, si, has leído bien, destruido por la invasión de franquicias impersonales, sin la menor conexión cívica, empeñadas en “echar de comer al guiri” con la sensibilidad de… la peor cocina cuartelera. Luego vendrán los llantos.
En el restaurante de Federico y Ana, en el oasis, hemos disfrutado con aromas y sabores auténticos. También hemos aplaudido el trabajo de unos artesanos inquietos, que van más allá de los platos tradicionales sin renunciar a los ingredientes de temporada, libres de elementos contaminantes, siempre dañinos para el organismo.
Nuestro almuerzo en La Casa del Perro en un día caluroso de Málaga capital nos ha llevado por platos tan creativos como: los puerros a la vinagreta con mojama selecta, 14,50 euros, o la “Perrusa”, la ensaladilla rusa de la Casa, 11,30 euros, toda una herejía en la tierra de la ensaladilla… que te conduce a la gloria tan ricamente.
La sugerencia del día: una tortilla de temporada, una tortilla vaga con berenjenas, calabacines y espárragos Eco recién recogidos, 15,00 euros, ha redondeado esta experiencia gratificante, de las que te dejan una sonrisa de satisfacción en la cara durante horas.
Pero hay más. Sí, un postre tan sorprendente como el Perro Verde: aguacate, yogurt y cacao, 6,00 euros, capaz de conducirte desde la sorpresa inicial hasta la emoción intensa en poco más de una cucharada.



Informal, amistoso, divertido, gourmet y… sin multitudes vociferantes a tu alrededor son algunas de las claves de este restaurante Natural, con mayúscula, y precios contenidos: poco más de 60 euros para 2 personas con vermut casero, 4,00 euros, y una copa de rosado natural, 4,80 euros.
El balance es super positivo para un reducto de corte gourmet, sin exageraciones de ninguna clase, en una Málaga ya tematizada como la ONU de las franquicias más vulgares. La Casa del Perro atesora la amabilidad, en todas sus facetas, para enriquecer tu existencia en cualquier almuerzo o cena.
Guárdate este secreto, compártelo solo con personas de absoluta confianza que aprecien las propuestas naturales. Envía a estas personas a La Casa del Perro… a los demás recomiéndales la última apertura en Larios o aledaños. Los primeros te lo agradecerán siempre… los restantes te retirarán el habla y el saludo.
Un vermut diferente
Primer mensaje de singularidad: el vermut que abre nuestro almuerzo. Es un vermut elaborado con vino natural, procedente de la Sierra de Gredos. Su base es la uva garnacha, de viñas con más de medio siglo de existencia, y no lleva ni gota de azúcares añadidos ni sulfitos… esos que te producen resaca.
Potente de verdad, muy potente, con un aroma enérgico, capaz de borrar de un golpe el cansancio acumulado tras un día intenso por las calles malagueñas. Nos ha gustado ese punto casi salvaje en el inicio de esta comida.

Entramos ya en el espíritu de La Casa del Perro con una propuesta que rompe la monotonía: puerros a la vinagreta con mojama. Ambos ingredientes nos atraen desde siempre, pero no pensábamos que su asociación diera tanto juego.
Es un desafío gourmet total por textura, gracias a la consistencia del propio vegetal como contrapartida a la resistencia de la conserva de pescado. Ese juego roza el séptimo cielo al contrastar los sabores, bien potenciados por el toque ácido de una vinagreta super elegante. Diferente, intrigante e inolvidable.

Perrusa, la ensaladilla que rompe barreras
Una ensaladilla rusa en Málaga, en la capital mundial de la mejor ensaladilla aunque surjan, a veces, voces discordantes, cumple una “normativa” muy estricta: no lleva guisantes, no lleva zanahoria…
Llega la Perrusa y rompe las barreras desde el primer instante: aparece rodeada de aceitunas rellenas cortadas en rodajas y recubierta por lonchas super finas de butifarra. Esto es una… herejía, pero la sensación de pecado gourmet se borra al llevarla a la boca.
Diferente, muy divertida, con sus notas de inconformismo y con una textura majestuosa, que evidencia la mano de un gran profesional de los fogones con inventiva digna del mejor aplauso.


Nos ha gustado la Perrusa, merecedora de una plaza de honor en los paladares gourmet más aventureros y, también, de los más conservadores. Cata obligada para la clientela de la Casa del Perro.
La sugerencia del día, verde y más verde
Federico y Ana nos sugieren la especialidad del día: una tortilla… más o menos vaga con huevos de calidad suprema y con verduras Eco recién recogidas en una huerta de Coín, capital agrícola del Valle del Guadalhorce: calabacines, espárragos y berenjenas. Nos lanzamos al verde… como corresponde en pleno Mundial de Fútbol.

Hay mucha historia detrás de esta tortilla. Para empezar: todas las verduras pasan por la parrilla sin perder su jugosidad. El huevo es, por su lado, un prodigio de calidad. Los sabores verdes, bien identificables, se asocian armoniosamente en los paladares transmitiendo frescor y delicadeza, con el respaldo de ese baño amarillo, todo un prodigio de suavidad, Genial. Un gran trabajo.
Ahora llega el perro verde
Otro desafío: un postre elaborado con aguacate. Parece extraño pero es, al mismo tiempo, muy sugerente. Ana, 50 por ciento de La Casa del Perro, nos lo explica. El Perro Verde, que rinde homenaje a Jesús Quintero, en el pasado, y a Manu Sánchez, en el presente, con su maravilloso programa El Perro Andaluz en RTVE, se elabora con aguacate, yogurt y unos toques de cacao natural.
Magnífico. Os lo adelanto ya. Llama la atención por su tono verde, super natural, y por su cremosidad, en la línea de los yogures más sutiles. Después viene el sabor: casi, casi dulce, pero con el toque majestuoso del aguacate que se extiende por cada milímetro del paladar. Delicioso. Las notas crujientes del cacao redondean una propuesta… fuera de norma. Excelente.


Fuera de la masa, alejada de la vulgaridad, solo artesanía, pureza eco en cada propuesta y amabilidad a borbotones con muchas gotas de alegría de vivir. Es la Casa del Perro, la propuesta “rebelde” que refleja la verdadera personalidad de Málaga, la capital de las ideologías liberales durante buena parte de los siglos XIX y XX.
La isla gourmet que sobresale entre: despedidas de solter@s del inframundo, reuniones masivas de “frikis con camiseta de tirantes” atraídos por Comic-Con y otras ferias cutres, hordas de turistas de crucero en busca del imán de nevera más barato, se llama La Casa del Perro. Es una declaración de autenticidad gourmet en medio de tanta… ordinariez.





