
Mucho por descubrir, mucho por disfrutar, sí. Nos hemos adentrado en la cocina milenaria del Cáucaso, repleta de sorpresas chispeantes elaboradas a partir de: verduras, quesos, frutos secos, mantequillas, especies o carnes que respetan la autenticidad, alejados de los usos de Europa Occidental. “Spoiler”: nos ha enamorado.
Estamos en Cortijo Luidze, en Estepona, el restaurante que conecta con ese universo singular, siempre orgulloso del lanzamiento del primer vino de la historia. Aquel acontecimiento desencadenó un caso histórico de embriaguez, protagonizado por Noé, y aún siguen produciendo vinos de altos vuelos, como el Saperavi Rosé de Bodegas Bedoba, 38 euros, que fue uno de los ejes centrales de nuestra cena.
Hemos llegado a la propuesta gourmet más vital de la Costa del Sol occidental para celebrar una cena-tributo a una de las comensales de nuestro grupo familiar, de origen ucraniano. El balance inicial de la experiencia ha sido super satisfactorio.
Nos ha gustado por el nivel de sus platos: enérgicos, saludables, exóticos y siempre entrañables. Propuestas desenfadas, muy cercanas a nuestros paladares pese a un origen tan lejano.
El factor humano de este establecimiento con corazón caucásico ha sido otro de los puntales de nuestra satisfacción tras la visita. La inmensa profesionalidad de todo el equipo, apoyada en una cercanía exquisita a la clientela y en una paciencia infinita para describir propuestas poco conocidas en Europa Occidental, nos ha cautivado. 10 sobre 10 para el personal de sala.
Nuestra experiencia se ha saldado con una nota final de 127 euros para 4 adultos, nada exagerada si se tiene en cuenta que la tarifa del vino se ha ido casi a 40 euros, en consonancia con su calidad.


Hemos arrancado la experiencia Luidze con unas berenjenas asadas rellenas de nueces y ajo. Se presentan como rollitos de buen tamaño, 10 euros para 4 unidades, y se merecen el calificativo de sublimes por delicadeza en el paladar y contundencia en el olfato.
El Khachapuri, un tipo de “pizza” muy especial, ha sido el segundo plato fuerte. 15 euros. Se presenta con el formato de un barquito pesquero y masa muy crujiente, acoge un par de quesos fundidos, más mantequilla, también fundida, y yema de huevo. Su preparación en mesa es una fiesta de cucharas y tenedores, que anticipa la descarga de energía en cada comensal. Emocionante.
La nota exótica ha llegado de la mano de los Khinkali de ternera y cerdo. Se trata de unos saquitos elaborados con: harina, leche, aceite, mantequilla y huevo, bien rellenos de carne picada y… salsa. 12 euros para 3 unidades muy generosas. Soberbios por su toque gourmet, muy delicados, capaces de abrir los ojos de cada comensal en señal de admiración. Deliciosos.
Una brocheta de cordero con estragón, 16 euros, acompañada de patatas nuevas con ajo y hierbas frescas, otros 7 euros, ha redondeado nuestra cata en Cortijo Luidze. Es el reencuentro con los sabores puros. Imprescindible en cualquier visita. Siempre un éxito.
Satisfacción plena, bien potenciada por una tarta Napoleón con frutas del bosque, 10 euros, que reafirmó todas las impresiones previas. Sugestiva desde la primera mirada y sutil en el paladar. Excelente.
Cortijo Luidze ya es un referente en la Costa del Sol por el exotismo de su cocina caucásica y por su atención a la clientela. El aparcamiento del establecimiento, un escaparate de matrículas del Este europeo, se amplia cada día con coches llegados de otros horizontes. Es la mejor señal de una valoración en pleno ascenso.

EL AJO QUE CAMBIA TODO UN ESCENARIO
El sabor inconfundible del ajo más tranquilo, un ajo gourmet sin excesos en ningún sentido, es el protagonista del primer plato de nuestra experiencia en Cortijo Luidze: los rollitos de berenjena rellenos de nueces y… ajo.
Son sutiles, nada agresivos para el olfato o el paladar, y con un toque muy elegante de berenjenas y nueces, fundamentales tanto en el relleno como en el acompañamiento. Esta propuesta transmite paz a las personas sentadas a la mesa, al tiempo que facilita la comprensión inicial de una cocina casi desconocida.
MANDA LA TRADICIÓN
La llegada a la mesa del Khachapuri marca la hora de la tradición… y de nuestro asombro por su formato inusual: parece un barco, tiene bordes de masa con cierto volumen y su espacio central se presenta relleno de quesos, suluguni e imeruli, bien derretidos, sobre los que se abre la yema de un huevo justo antes de iniciar la degustación.
La combinación de ambos quesos de vaca, el suluguni, más acido por curarse en salmuera, y el imeruli, de pasta blanda, fresco y sin corteza, es una auténtica delicia, bien contrastada por la masa de pan, tipo pizza, y la yema del huevo.



Sí, de acuerdo, es necesario batallar con los hilos de queso que se extienden por toda la mesa al cortar cada cachito de Khachapuri, punto de partida para un despliegue de optimismo por toda la mesa. Las sonrisas se multiplican después de cada “pellizco” al barquito… ya que este manjar se disfruta sin cubiertos de ningún tipo. Pura emoción.
LA SORPRESA DE LA NOCHE LLEGA EN UNA BOLSITA
Te deja con la boca abierta desde que llega a la mesa. Se llama Khinkali, es una especialidad de la Georgia caucásica… ojo, no confundir con la otra Georgia, y cautiva por completo cuando la degustas con atención, casi con veneración, por su elegancia gourmet.
Al principio solo distingues unos saquitos de masa, casi del tamaño de un puño, que se elaboran con leche, aceite, mantequilla y huevo. Los elegidos para nuestra cena llevaban carne picada de ternera y cerdo con una buena dosis de perejil, además de una salsa deliciosa. Nos advierten, con toda amabilidad, de la “peligrosidad” para la ropa de dicha salsa cuando se “ataca” la base de estos saquitos.

Primer bocado y… primer despegue hacia el firmamento. Los Khinkali son jugosos, potentes y sutileds, todo un regalo para los paladares de quienes nos sentamos en la mesa de Cortijo Luidze y hablamos de edades de todos los espectros y de nacionalidades muy diferentes. Deliciosos. Reconfortantes. Inolvidables. Directos al Top 5 de platos exóticos en la Costa del Sol.
LOS BOTÁNICOS QUE CAMBIAN TODO
La brocheta de cordero con estragón, una de las banderas gourmet de Ucrania, despierta cada célula del aparato digestivo con la fragancia de las hierbas que la recubren. La experiencia se hace aún más enérgica con la contribución de patatas jóvenes asadas con ajo y… más botánicos frescos.
Aromas y más aromas refrescantes que alegran el olfato y redondean los sabores de una carne elegante, muy agradable al paladar, con una textura sutil, casi etérea… nada hostil al cuchillo. Muy bien.
Cocina básica, entrañable, que regala felicidad natural, sin artificios. Un valor seguro.

EL APOTEOSIS DULCE SE LLAMA NAPOLEÓN
Tiempo de postre dulce… mejor dicho: de super postre. La tarta Napoleón, un milhojas tamaño XXL relleno de crema pastelera, protagoniza el último impacto de nuestra cena en Cortijo Luidze.
Es otra de las grandes especialidades de una cocina de Ucrania, que confirmó así su victoria sobre las tropas francesas… elaborando un milhojas con más de 12 capas de hojaldre y un derroche de crema suave hecha con mantequilla y nata.
De-li-cio-sa, absolutamente exquisita, con la nota exacta de dulzor gratificante en cada cucharada, pero sin exceso alguno de azúcar. Un verdadero monumento gourmet.

Satisfacción plena tras nuestra primera inmersión en la cocina del Cáucaso que ahora se despliega en la Costal del Sol con la magia de Cortijo Luidze.
Escenario acogedor y de gran amplitud, trato excelente por parte de todo el equipo de sala, más exotismo reconfortante para quien aprecia nuevos horizontes en cuanto se refiere a aromas y sabores. Cortijo Luidze es un destino más que recomendable. Nos ha gustado.





