
Su horno de elaborar pizzas, protagonista del rincón más noble de la cocina de La Dolce Vita, adelanta el nivel de autenticidad de un restaurante italiano hasta el último detalle.
La entrada al paraíso gourmet de la Toscana, la propuesta emblemática del Hotel Occidental Puerto Banús, conduce a la autenticidad de cada receta, a la naturalidad de cada ingrediente, a la delicadeza de tradiciones que hablan de pasión por la comida.
Nos hemos acomodado frente al horno de pizzas, muy cerca del mostrador en el que se ultiman los preparativos de un manjar que cautiva solo con su aroma, pero hemos resistido la tentación.
Queríamos explorar mejor una carta de La Dolce Vita, con la marca de un cocinero sublime de Italia, Niko Pavanello, y la realización magistral de Eloy Ridao junto a un gran equipo de profesionales.

Avance: ha sido todo un espectáculo para los sentidos. Los aromas emocionan, los sabores disparan todos los marcadores de felicidad, las texturas impactan de la forma más agradable y las presentaciones son obras de arte clásicas para la vista. Nos quedan los crujientes de la focaccia, un verdadero himno para el sistema auditivo. Así, como lo cuento.
El primer almuerzo en La Dolce Vita, digo primero porque nos ha convencido plenamente y volveremos muy pronto, nos ha descubierto el valor de una cocina en plena vigencia, que se mantiene fiel, eso sí, a las mejores tradiciones de madres, abuelas, tatarabuelas, claves de la gran cocina.

Nuestro menú ha sido corto en el número de platos por la generosidad de las raciones, pero super emocionante por la rotundidad de cada propuesta.
Hemos pasado de la focaccia bolognesa, con mortadela, queso straciatella y crema de pistacho… de otra galaxia o, mejor dicho, de la mejor Toscana italiana, 16,00 euros, a la parmigiana melanzana, la parmigiana genuina, a base de berenjena, tomate, albahaca, mozzarella y parmesano, 15,50 euros, que se graba en la cabeza por su fuerza elegante, un “tsunami” gourmet.

Los ravioloni han materializado nuestro homenaje a la pasta. Cuatro ravioloni, de formato más que considerable, rellenos de: ricotta de búfala, como solo se hace en Italia, y hojas de espinaca, con pesto genovese y salsa cremosa de mantequilla y salvia, 22,50 euros, nos han puesto los ojos en el cielo. Pura magia.
Un postre delicioso, panna cota, elaborada con chocolate blanco y salsa de fresas, “coulis”, 6,50 euros, ha redondeado un almuerzo reconfortante, un “crash course” de excelencia gourmet de Italia.
El precio final de este almuerzo, por debajo de 60 euros ha sido el final perfecto para esta Primera Cata en La Dolce Vita, la incorporación más reciente a la lista de Restaurantes Recomendados Grupo All Stars 2026. Es el reconocimiento al grupo de profesionales comandado por Eloy Ridao capaz de atesorar el conocimiento gourmet de la Toscana italiana.
Florencia, Bolonia. Siena, Pisa… ya tienen su embajada del buen gusto en Málaga – Costa del Sol: se llama La Dolce Vita y está en el Hotel Occidental Puerto Banús.


DEL APERITIVO AL ANTIPASTO
La mejor señal de hospitalidad: un aperitivo de gala. Pasta de tomate con queso con la compañía de colines italianos. Es un entrante capaz de anunciar el tono cálido de una cocina que es, por derecho propio, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad según la UNESCO. Dicha distinción, otorgada el pasado diciembre 2025, reconoce la “Cocina de los Afectos”.
Comienza la fiesta. La focaccia bologna, masa crujiente y porosa, cubierta con: mortadela especialmente aromática; straciatella, que es el queso fresco y cremoso elaborado con hebras de mozarella de búfala; y crema de pistachos coronada por… pistachos naturales, marca la diferencia.
Armonía total entre aromas y sabores. Es pura delicadeza, acompañada por la música de fondo de un pan que “canta” en cada bocado. Notas la frescura del queso, que se funde en el paladar, el genio del pistacho y la elegancia de la mortadela, que llena el cielo de la boca. Para repetir en cada visita a La Vita Alegre.
PARMIGIANA, GARANTÍA DE ALEGRÍA
Mediterraneidad total desde que recibes la primera oleada de aromas en tu nariz. Así se presenta la parmigiana di melanzana: tomate, albahaca, la berenjena más sutil que puedas imaginar, y los quesos, mozarella y parmesano, ingredientes que te transportan a esa Italia gourmet siempre referente mundial. Aquí tienes una de las razones de esa posición.

La parmigiana de La Dolce Vita es melosidad infinita en tu boca. Sientes el peso de la berenjena, la fuerza del tomate bien hecho y las singularidades de los dos quesos. Es un trabajo impecable, un auténtico emblema de los fogones del restaurante que dispara el nivel gourmet de Puerto Banús. Una duda: la puntuación de esta parmigiana se mueve entre 9 y 9,5, sin exagerar.
LA PASTA SE VISTE DE GALA
Van directos al puesto de honor tanto este almuerzo como de todo el menú de temporada de La Dolce Vita, en Puerto Banús. Los ravioloni, cuadrados de pasta fresca tan grandes como la palma de la mano, descubren registros desconocidos en tu paladar.
El equipo de Eloy Ridao elabora un plato soberbio con un relleno de ricotta de búfala y hojas de espinaca que sirve con pesto genovese y salsa cremosa de mantequilla con salvia. Tardas más en describir esta pasta que en degustarla con la parsimonia que merece.

Es una propuesta minimalista, sin trucos ópticos deslumbrantes, solo pasión en cada toque de cocina. De locura. La pasta tiene una textura consistente… que permite disfrutar de la combinación de ricotta y espinacas con toda su fragancia. Aroma y sabor despliegan sus poderes en tu cerebro.
La salsa final obliga a pasar un trocito de pan por el plato… aunque esté mal visto por cualquier gourmet de Italia. Placeres celestiales. Los ravioloni satisfacen en todos los sentidos.
EL TOQUE FINAL MÁS EXQUISITO
Solo una copa transparente marcada por 2 tonalidades limpias y vibrantes: blanco y rojo, no es el Atlético de Madrid ni el Rayo Vallecano, es el postre de panna cota, elaborado con chocolate blanco y “coulis” de fresa.
Un postre de etiqueta por sutil y por armonioso, un remanso de paz después de un menú contundente. El toque dulce es mínimo pero refrescante y la textura, comparable, a la mostrada por un gran flan, toda una alegría para la lengua y el paladar. Super delicioso.

La Dolce Vita transmite la esencia de la Toscana, cuna del mejor Arte durante siglos. Ese concepto de Arte, que incluye, también, el mundo de los fogones, baña un restaurante especialmente acogedor, animado por un equipo de sala con muchas tablas, siempre eficaz y cercano.
La apertura de este establecimiento al exterior, a uno de los ejes principales de Puerto Banús, refuerza su potencial gourmet en un escenario necesitado de distinción. El restaurante emblemático de Hotel Occidental garantiza un gran tiempo gourmet… con o sin pizzas. Déjate llevar por tu olfato. Acertarás.






